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La evolución del cuerpo femenino: el rostro

noviembre 10, 2010

¿Qué es lo que hace guapa a una mujer guapa?, aunque las modas de cada época y lugar influyen en la percepción de la belleza, hay algunos rasgos que siempre son considerados atractivos. Veamos por qué.

Kaya Scodelario

¿Por qué esta chica es tan rematadamente guapa?

Al igual que ocurre con otras muchas especies, la evolución no ha provisto de rasgos idénticos a hombres y mujeres, lo que se conoce como dimorfismo sexual. La selección natural favoreció inicialmente ciertos rasgos en cada sexo que facilitaron su supervivencia y reproducción. Esos rasgos pasaron a considerarse típicamente masculinos o femeninos -por lo tanto atractivos para el sexo opuesto- y se generalizaron aún más. Es decir, a la selección natural se le añadió la selección sexual. Por si fuera poco a lo largo de la historia las modas a menudo han reforzado esos rasgos distintivos masculinos y femeninos con adornos, peinados y maquillaje para resaltar el atractivo de hombres y mujeres.

Los ojos

Empecemos por las cejas. Inicialmente algunos biólogos creyeron que al igual que las pestañas su función era proteger al ojo, en su caso canalizando el sudor de la frente. Pero cualquiera que haga algo de deporte sabe que no son muy eficaces en ese aspecto.

Así que una explicación más aceptada actualmente, al menos por el zoólogo Desmond Morris, es que ayudan a la comunicación con sus diferentes movimientos. Como el relampagueo de cejas de la chica de arriba, una forma de saludo al parecer universal o por lo menos muy extendida, ya que ha sido documentada también en tribus remotas de Nueva Guinea y el Amazonas. En el caso de las mujeres, las cejas tienden a ser más finas, arqueadas y separadas de los ojos que las de los hombres. El maquillaje generalmente busca enfatizar esta diferencia.

Respecto a los ojos, una característica humana no compartida con otras especies es la esclerótica, es decir, el blanco del ojo. Permite mostrar la dirección en la que se mira, por lo que habría sido favorecida por la evolución para facilitar la comunicación, al igual que las cejas. En las mujeres es algo mayor, quizá porque son más comunicativas.

En relación a la dirección en la que se mira, según muestran estudios como los de Knut Kampe, consideramos más atractivo un rostro si sus pupilas se dirigen a nosotros. Especialmente si están dilatadas, ya que indicarían que a esa persona le gusta lo que ve. De ahí que las antiguamente las cortesanas italianas se echaran belladona en los ojos antes de recibir una visita.  Y también que la imagen de arriba resulte tan hipnótica.

 

La nariz

Una mujer con la nariz grande corre el riesgo de parecerse a Barbra Streisand

La nariz tiene varias funciones: humedecer y calentar el aire que se respira, hacer de caja de resonancia de la voz y servir de protección a los ojos. Esta última explicaría por qué los hombres –tradicionalmente dedicados a la caza y a la guerra con el vecino- la tienen más grande y por tanto que una nariz pequeña se considere más femenina. Como es el caso de la protagonista del gif, qué bien le queda la suya ahí en medio de la cara.

Por otra parte, la existencia de la menopausia (cuya función evolutiva está explicada aquí) hace que los signos de juventud sean inmediatamente asociados a la fertilidad, y por tanto resulten atractivos. Las mujeres con un aspecto más aniñado serán consideradas más guapas y dado que la nariz pequeña es característica de los niños… pues eso nos lleva a que las rinoplastias a mujeres sean un negocio tan floreciente. Una nariz y mejillas pecosas también son rasgos infantiles, y muy apreciados por los hombres en las mujeres (¿Hace falta volver a mirar arriba?, ¡sí!).

Labios y dientes

 

Los labios gruesos y sonrosados son otra especificidad humana, los primates tiene una simple hendidura en la boca. Parece ser que favorecen la lactancia. Las mujeres suelen tenerlos más gruesos y el maquillaje, una vez más, procura resaltar ese hecho distintivo. Respecto a los dientes, aunque hoy día está claro que una mujer con una dentadura completa y blanca resulta más atractiva, no parece ser una preferencia innata y está sujeta a variaciones culturales. Así por ejemplo, en Inglaterra a mediados del siglo XVI una dentadura ennegrecida por la caries era señal de que se comía mucho azúcar, un alimento caro propio de la clase alta, y por tanto se consideraba deseable y digno de imitar por las clases inferiores.

Simetría y tez lisa

Mezcla de 64 rostros, guapa aunque algo inexpresiva

A mediados del siglo XIX el científico Francis Galton quería descubrir qué rasgos faciales eran característicos en los criminales, así que proyectó los retratos de varios de ellos sobre una placa fotográfica y… comprobó sorprendido que el rostro resultante resultaba más atractivo que el de cada uno de ellos. Muchos años después investigadores como Judith Langois, de la Universidad de Texas, o Martín Gründl, de la Universidad de Regensburg, gracias al programa de retoque fotográfico Morphing han obtenido un resultado similar: cuantos más rostros se superponen, más atractivo es el resultado. La conclusión es que los feos lo son cada uno a su deforme manera pero los guapos se parecen todos entre sí.

Esto se debe a que las imperfecciones particulares de cada rostro quedan superpuestas, lo que produce una piel más lisa (y por tanto más sana y deseable) y unos rasgos faciales más sujetos al promedio y más simétricos. La simetría corporal es un rasgo deseable en una pareja no sólo entre los humanos, sino en buena parte del reino animal, porque es un signo de un crecimiento equilibrado y sano del organismo, no afectado por enfermedades, desnutrición o depredadores. Y ahora, admírese una vez más la perfecta simetría en los rasgos de la chica con la que se iniciaba esta entrada.

Para saber más:

La mujer desnuda, Desmond Morris

La ciencia de la belleza, Ulrich Renz

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