h1

¿Qué están pensando los demás?

marzo 22, 2011

Los bebés de dos meses miran fijamente a los ojos; cuando tienen un año ya son capaces de mirar a donde los padres están mirando. En torno al año y medio o dos, los niños empieza a separar los contenidos de las mentes de otras personas de sus propias creencias. A partir de ahí, la empatía o capacidad de comprender el pensamiento de los demás se hace más y más compleja para adaptarse a la vida social que les espera.

 

“Sé que cree que entiende lo que pensaba que dije, pero no estoy seguro de que se haya dado cuenta de que lo que escuchó no era lo que yo quería decir

Alan Greenspan

Partiendo de dicha declaración del antiguo presidente de la Reserva Federal americana, la  investigadora del MIT Rebecca Saxe da una charla que me ha parecido interesantísima, aquí va:

En el vídeo esta moza tan simpática viene a decir que esa capacidad está alojada en una parte del cerebro llamada unión temporoparietal derecha y que se conoce como “teoría de la mente”. Una habilidad fundamental para desenvolverse en el mundo y que traemos de serie desde hace un gritón de años, como ya contaba aquí.

La importancia de la empatía

Para ligar, negociar, cooperar o engañar a los demás necesitamos tener una idea bastante precisa de qué están pensando. Dado que carecemos de una cola-pene como los na’vi de Pandora que nos impide conectar directamente nuestra mente a otra, la mejor manera de comprender el comportamiento de los otros es comprendiendo la mente que más cerca tenemos, es decir, la propia. De la misma manera que si uno conoce bien la distribución de las habitaciones de su casa podrá deducir de forma bastante precisa cómo es la de su vecino de arriba, aunque nunca haya estado en ella.

Por tanto, la autoconciencia sería una consecuencia evolutiva de la necesidad de comprender y relacionarse con los otros, puesto que desde hace seis millones de años nuestros antepasados han tenido siempre muy presente aquello de Sartre de “El infierno son los otros”. Supongo que el día que lo dijo probablemente debía andar bastante resentidillo con alguno, pero era un señor elegante y no quiso señalar.

leer el pensamiento no siempre es una ventaja

En cualquier caso la idea que señalaba sigue siendo válida: somos un animal social que necesita a los demás, pero la mayor parte de los problemas son problemas que tenemos con los demás. Así que si uno se conoce a sí mismo, conoce a las otras personas, lo que le facilitará salir airoso de los inevitables conflictos que trae consigo la convivencia. La conciencia sería una especie de espejo en el que podríamos ver reflejado nuestro comportamiento -nuestra propia mente- para así comprender la de los demás. Al menos esta es la conclusión a la que llega el profesor de psicología Nicholas Humphrey en su libro, tan breve como ameno, “La mirada interior.

Es una idea sugerente que muestra también nuestros propios límites a la hora de entender a quienes nos rodean, como por ejemplo la costumbre tan habitual de reprochar a los demás los defectos propios.“Dime qué insultos y reproches empleas y te diré cómo eres” podría decirse, como balas trazadoras que muestran a donde van pero también de donde provienen.

La incapacidad de comprender a los demás

Lo opuesto a todo ello es el autismo. La ausencia de empatía, la incapacidad de comprender que los demás están dotados de una mente, una voluntad y no son sólo cosas más o menos blandas y sonrosadas que se mueven a nuestro alrededor de forma imprevisible. El psiquiatra Simon Baron-Cohen (primo del actor de Borat, por cierto), tras haberse dedicado al estudio de niños autistas cree que básicamente coexistirían en diverso grado dos clases de capacidades mentales: la capacidad de comprender personas y la de comprender sistemas.

Dificultad para captar intenciones ajenas

La primera sería propia de “gente de letras” y en promedio esa capacidad empática según dice está más desarrollada en las mujeres, quizá por tener que adivinar las necesidades de bebés y niños pequeños. La segunda sería más propia de ingenieros, científicos y sería más habitual en hombres. Los autistas tendrían por tanto según Baron-Cohen un cerebro hipermasculino: muy dotado para la física, mecánica… etc, pero incapaz de detectar intenciones en los demás.

En línea con lo dicho anteriormente sobre lo sanísimo y socrático que es conocerse a uno mismo, aquí puede hacerse un test en castellano extraído de un libro de dicho psiquiatra, con el que saber qué grado de autismo se tiene. Y aquí otro de empatía. A mí me dio el resultado que más o menos esperaba…

Advertisement

8 comentarios

  1. Hola!!

    Tenemos en primer lugar que conocernos muy bien, no echar la culpa a los demás de nuestras frustraciones, que recaen en los otros, queriendo o sin querer…

    Entender, comprender, establecer empatia, es una muy buena solución.

    El texto me ha gustado.

    saludos

    Maite

    P.D. A veces la mente nos juega malas pasadas por impulsividad, hay que hacer lo posible para atajar semejante comportamiento, de lo contrario, mis letras anteriores no sirven, en este caso no me sirven para nada, menos impulsividad,más calma y ser comprensivos…


  2. Interesante.
    Me he hecho el test. Buf, no soy autista. ¿Se puede ser autista y estar en una red social? Creo que las mujeres son la mayoría en las redes sociales.
    He enlazado tu artículo en la mía.
    Saludos


  3. Muy interesante. Gracias por el post


  4. [...] vía  Ciencia para gente de letras. [...]


  5. Estimado amigo Javier:Un gran tema de estudio el que usted propone.

    Curiosamente hace unos días traté este tema con un monje cerca de Sidney, en Australia. Un monje de nombre Luis, de Bilbao, de Santutxu, me dijo:

    - Ser implica ser percibido ( Berkeley)


  6. Hola Kevin, gracias por el comentario, ¿Por casualidad ese monje originario de Santutxu no sería un licenciado en periodismo de 34 años?


    • Creo que sí, amigo Javier.

      Me dijo que estudió periodismo en Bilbao, en Lejona creo que me dijo.

      En el momento que le ví, consultaba códices en el Biblioteca del monasterio ( pero su misión está en Paraguay) preparando la tesis de Teología ( me dijo que el tema planteado estaba provocando escozor en Roma).

      Un saludo,amigo Javier


      • Pues muchísimas gracias por la información, Kevin. Resulta que Luis era muy amigo mío, yo también estudié en Lejona, pero le perdí la pista completamente desde que se metió en un monasterio de Valencia, al que marchó para salir de una complicada relación sentimental. Qué curioso y qué vueltas da la vida.



Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.

Únete a otros 95 seguidores